• Cuando tu adversario tenga miedo de ti, es momento de dejar sueltas las riendas de su miedo y darle el tiempo suficiente para que actúe sobre él. Deja que se convierta en terror. Un hombre aterrorizado lucha contra sí mismo. Llegará un momento en el que ataque a la desesperada. Es el momento más peligroso, pero alguien aterrorizado suele cometer un error fatal. Te estamos adiestrando para ser capaz de detectar ese error y aprovecharlo.

  • Profecía y presciencia: cómo pueden ser puestas a prueba ante preguntas que no tienen respuesta? Consideremos: en qué medida la “ola” (como llama Muad’Dib su visión-imagen) es auténtica profecía, y en qué medida el profeta contribuye a plasmar el futuro para que se adapte a la profecía? ¿Hay armónicos inherentes en el acto de la profecía? Ve de verdad el futuro el profeta, o tan solo una línea de ruptura, una falla, una hendidura que se puede romper con palabras o decisiones como un diamante rompe una gema con un golpe del instrumento?

  • Vinimos de Caladan, un mundo paradisíaco para nuestra forma de vida. En Caladan no existía la necesidad de construir un paraíso físico o mental… lo teníamos a nuestro alrededor. Y el precio que pagamos era el precio que los hombres siempre han pagado por llegar al paraíso: nos acomodamos, perdimos nuestro temple.

  • El miedo mata la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada. Solo estaré yo.